martes, 12 de enero de 2010

Como el viento*

(Advertencia para diabéticos: peligrosamente empalagoso. )

Otra vez es viernes por la mañana, otra vez inundas mi mente. Espero que alguna noche inundes mi cuerpo... Espero que alguna tarde, cuando vayamos al cine, me consideres más que tu amiga. Yo por las noches sueño libremente que acaricio tu cuerpo, que te amo por horas, que te cuento mis historias. Sueño que te encantan mis caricias, que me susurrás tu pasión, que te duermen los cuentos.

Los viernes junto con otros seis días a la semana bañás con tu aroma mis sentidos. Tengo necesidad de vos, de compartir todo momento, cada momento, no perderme jamás alguna sonrisa tuya, una respuesta rebuscada o un inexplicable silencio.

El enciclopedismo es peligroso para el estado de ánimo, por supuesto, y aclaro para que no se me interprete de un modo distinto a lo que quiero indicar, combinando con un conjunto de elementos tales como: lo presioso de este día feo. La lluvia otorga algo al espíritu de la ciudad, de las ventanas que dan hacia afuera del edificio, al parabrisa del auto, al rostro tuyo y al mío con anteojos. La idea de que pasarán muchos días, uno tras otro, yo viviéndolos desde muy lejos de vos, sintiéndome incompleta por las mañanas, ya me conozco, me reprocharé las decisiones, desde la primera de todas, aceptar tu primer invitación al cine, pasando por una serie incomprensible, como rozar tu piel a cualquier ocación, susurrarte datos inútiles durante el film para sentir el aroma de tu piel, permitirme soñar que dormimos una noche. Y con más motivos podría ilustrar lo detestable del enciclopedismo de esta larga mañana, pero me gusta más pensar en que quiero volver a verte.


*Publicado el Viernes, 18 de septiembre de 2009 a las 17:40, en Facebook.

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Escribas del mundo: me alegra su apetito deconstructivo! (Solo eso quería decirles.)