lunes, 10 de mayo de 2021

una cosita

Mundanas y Mundanos: tengo la lista de palabras más significativa que encontré jamás en unaa tarjetita de 7x10 cm.: se titula "ARIES", y continua con la descripción temporal: "21 de marzo al 20 de abril", agrega debajo "IMPULSIVIDAD-CORAJE". También asocia con: "COLOR: ROJO. METAL: HIERRO. PLANTA: HABANO". Finalmente los apuestos del carácter: "POSITIVO: afirmación, decisión, energía, confianza en sí mismos, audacia, valor, frontalidad, capacidad de ando, pioneros con licencia. NEGATIVO: tendencia a la prepotencia, impulsivos, violencia, despotismo y autosuficiencia."

De todo ello no solo quiero remarcar la finura con la que intenta describir a una franja de la humanidad que imagino numerosa, pero sobre todo el último "pecado" de éstas gentes: autosuficiencia.

martes, 22 de mayo de 2012

Salirse del plano

Pequeño terrícola, considero que si te piensas enlistar en Filosofía deberías tener a tu alcance alguna especie de instructivo o manual... Yo lamento no haber tenido uno, eso hizo que sea todo más lento, razón también por la cuál no sabría proporcionarte de dicha herramienta. Sin embargo se me ocurre que si hay algunos -que creo completamente que los hay- que nos tomamos demasiado tiempo para organizar, catalogar, clasificar, ordenar, etiquetar, encajonar, foliar. Algunos a los cuales el tema de hacer listas les implica usar diferentes cuadernos, anotadores o al menos hojas de colores que se relacione unilatermente con el sentido de los tópicos; lo mismo les sucede con los bolígrafos, los marcadores, los recortes y noticias que nos gustan y guardamos innecesariamente. Digo siempre están ahí cuando quieras volver por ello, sin embargo algunos de nosotros podríamos llegar a encontrar innecesario la meticulosidad del organigrama. Y para ellos, o solo para mi, ahora que tengo que escribir proyectos, no queda otra que la planificación de todo. El conocimiento de lo que está antes, durante y más allá del camino. 

Es algo raro como nos manejamos, pues sabemos que solo trazando una línea es posible salirse de ella.



miércoles, 18 de abril de 2012

Excusas

Momentos mundanos:

En vez de corbata lucía un ramillete de violetas estampadas en seda, despampanante y sumamente inquieta. Retenida por el semáforo en verde para los automóviles, encendió un cigarrillo e inhaló placenteramente. Verde para el peatón, levantó la mirada hasta llegar a la esquina enfrente. Parada yo allí, viéndomela venir, sentía ya su perfume, Kenzo dulcísimo que combinaba con sus besos. Sosteniendo su cigarrera yo, ella con ademán de sorpresa retira un libro envuelto en papel madera para luego intercambiar los objetos que sosteníamos cada una. Feliz martes dice. Siempre tenía excusas para enamorarme.

martes, 3 de abril de 2012

Las dos versiones


Mundanos y Mundanas: ciertamente hoy me he dado cuenta de lo corta que es la vida, de lo divertido que es escribir, de lo insegura que me siento frente a las decisiones, de qué manera NO quiero vivir más los días y de otras pavadas ciertamente.... Espero de mí misma, bueno nada más que mi propia vida, mi propio mundo.

Eventualmente me cruzo con gente que no toma a bien la frase "vivo en mi propio mundo", pero si le damos un poco de vuelta a la cosa, considero que todos TODOS irremediablemente afirmarían lo mismo... La cosa es que nuestras emociones, nuestros juicios y prejuicios, nuestros valores, nuestro dinero, nuestra forma de conseguirlo, nuestra ideología política, nuestra dedicación para crear una política nueva o también una nueva forma de vivir hermosamente sin política y sin dinero, que se yo, todo eso y más, mucho más (digo no puedo elaborar la lista, invito a que pongan alguna listita aquí debajo, en los comentarios...), decía que nuestras cosas, son solo nuestras, es decir en cada caso o tuyas o mías. Eso de la cultura o de la sociedad o del inconsciente colectivo creo yo que es puro invento mundano para sugestionarnos a pensar-hablar-sentir-actuar-analizar-desear-soñar como todos.

Analicemos con un ejemplo la cosa:
Los sujetadores: en la mitad del mundo, groseramente hablando claro, es completamente legítimo y hasta necesario que las mujeres lo lleven, y, como casi todas las cosas que creemos que “son así sin más, sin vueltas, ni cambios”, cómicamente sucede que la otra mitad desprecia su existencia. Las mitad de las mujeres del mundo llevan sus tetas colgando, frescas, exhibidas, o como quieras describir esa práctica, y la otra mitad resguardadas, acomodadas, sostenidas, o colocadas en una vitrina de algodón para su mejor exhibición. Lo que yo veo es que en ambos hemisferios hay exhibición, más natural-primitivo o más artificial-moderno, pero al fin algo ineludible común: tener tetas, y de allí todo un mundo, un horizonte de comprensión de eso que se da.

Se me ocurre dejarles algo muy interesante que hace tiempo salió pero lo comparto pues lo amerita completamente: http://acapulco70.com/mis-tetas-y-yo/ Insisto, es íntegramente interesante. 

Una cosita más: el problema que yo veo aquí es que tenemos DOS versiones acerca de cómo portar nuestro cuerpo, o más precisamente nuestras tetas, y ¿qué pasa cuando dos opuestos se encuentran? Bueno pongámoslo así: para que haya fútbol tiene que haber por lo menos dos contrarios, si hay más se enfrentarán mutuamente de a dos grupos hasta que quede solo uno. TRADUCCIÓN: esa estrategia  nos lleva a la cosa mundana esta de rebatirnos constantemente por alguna cosilla, y lo hacemos o para divertirnos, "sanamente" pensamos sobre ello, o para naturalizar la forma de vivir gobernando-a-los-demás, o bueno, siendo-gobernados ... Por suerte casi ni tetas tengo y no me gusta el fútbol! 

Brindo por la libertad en la acepción más animal!

miércoles, 14 de septiembre de 2011

carta de despedida

Me hechas antes de tiempo, y sin siquiera probarme. Descartaste toda posibilidad antes de considerar si soy a tu medida. Sos tremendamente encantadora, como la de mis relatos cortos, como la que destruye mi cabeza y arrasa con mis ojos y sacia mis instintos y ríe conmigo y dice lo que piensa.
Lo importante es que te vengo pensando desde que nací, desde que supe que me enamoraría empecé a pensarte, a cambiarte las facciones, el corte de cabello, el tamaño de tus labios, la forma de tu cuerpo, tu altura, y cuando crecí descubrí que eso no era lo más importante para el amor, y cuando crecí pensé en como serías, tu forma de gesticular, de expresarte sin tantas palabras, pensé en tu profunda personalidad, en la intensidad de tu amor, de hacer lo que te gusta y de hacérmelo como me gusta.
La cosa es simple María José, apenas te conozco, se me derriten los dedos por vos, y sin siquiera darme la oportunidad de conquistarte hasta la médula te disculpas con una frase que estriba la perfección de las frases.

Escrito por Sélavi el 16 de septiembre del 2010. 

A modo de sencillo ensayo basada en la lectura de Hobbes


HOBBES, Thomas. Leviatán. Trad. Antonio Escohotado, Losada, Bs.As., 2004. Selección de capítulos.

I. Institución (de una república).

El contrato es la transferencia mutua, voluntaria y racional de un derecho. Para instituir un Estado es necesario que la mayoría transfiera su derecho natural, que no es otra cosa que la libertad de usar su propio poder para preservar su existencia, a un individuo o grupo -el cual no cede a nadie su poder, solo recibe, y por tanto queda fuera del contrato-, a fin de que este haga preservar la existencia de la sociedad en relación a otros Estados y de los individuos particulares en relación a sus conciudadanos. Desactivar la posibilidad de guerra y aniquilación mutua constante, es lo que motiva a los pactantes a abandonar su derecho natural y designar al que reuniría en sí los derechos de cada uno de ellos. A éste que designan se lo llama soberano y los que lo designan serán los súbditos. El soberano ni cedió a otro su derecho natural, ni se cedió a sí mismo pues ya le era propio, sino que quedó fuera del pacto y además reunió en sí, por voluntad general, la posibilidad de ejercer el poder natural.
La legitimidad de la capacidad coercitiva del Estado está ligada a la alienación del derecho natural de los hombres que habitan en su territorio. Por medio del contrato recae una obligación sobre el soberano, que para responder a dicha puede inclusiva aplicar la pena máxima si lo considera necesario. Este planteo se nos presentaría como paradójico si consideramos que debe preservar la vida de los hombres como individuos, y anularíamos dicha paradoja si concebimos que el soberano debe preservar la vida de la comunidad, lo que permitiría e incluso exigiría, el sacrificio de algunos para la vida de la mayoría. Esta última significación es la que defiende Hobbes en su texto.
El Estado político de una sociedad civil -la cual es necesaria para la ejecución del pacto- no se origina por la esencia o tendencia política o social del hombre sino arficialmente, por medio de la combinación de la razón y las pasiones humanas, las cuales llevan a un grupo de hombres a producir colectiva e históricamente algún Estado[1]. Esto es lo mismo que determinar por común acuerdo quién -o quienes- los determinará colectivamente (cap. XVII). El objetivo práctico es la reducción del miedo a la posible guerra y muerte a través del monopolio de las fuerzas, así en lugar de temerse unos a otros y entre todos y vivir en lo que Hobbes llama tiempos de guerra, todos están subyugados y temen a un solo poder -que ellos mismos determinaron temerle- denominado Estado político con poder absoluto. El cuerpo político instaurado artificialmente debe poseer el monopolio de las fuerzas, pues será la manera de nuclear y maximizar al objeto del temor y terror, logrando así la instauración de la paz que es evitar la guerra intra-estatal.

II. Fuerzas instituyentes.
Por el acto instituyente devendrán los derechos y facultades del soberano. Cuando se instituye un Estado político (que es cualitativamente diferente a la adquisición de uno) la figura del soberano se vincula con la representatividad o derecho a ser representante y adquiere el poder de dictaminar las leyes (se convierte en legislador y el poder legislativo del soberano es absoluto, ya que el derecho positivo surge del Estado político que porta esa característica). Las leyes determinarán las formas y contenidos de adoctrinamiento (por ejemplo en qué consiste la justicia y cómo se la ejerce), las formas de disfrutar o disponer de los bienes individuales, también llamados propiedad, y las posibles acciones que pueden ser llevadas a cabo dentro de la jurisdicción.  
El Estado político de una sociedad civil se configura como el ejercicio del sometimiento-control por parte del soberano hacia los súbditos, tal jurisdicción es ejercida por medio de leyes, las cuales fijan a los súbditos en lo que respecta a qué hacer y qué no hacer, determinando la libertad de todos para la tranquilidad y goce de los bienes del mismo número. Esto último es lo que devuelve o entrega el soberano a los contratantes. Hobbes afirma que cuando algún hombre transfiere un derecho lo hace impulsado por la idea de recibir a cambio algún tipo de bien (reciprocidad). Cuando para instituir una República, o cualquier otro tipo de Estado, los hombres deben  transferir su derecho natural, los contratantes entregan su parte y deben esperar a que el soberano cumpla con la suya desde ese momento y en adelante. (En este sentido el contrato lleva el nombre de pacto.) Esto introduce o crea una relación de dependencia hacia el soberano y de sujeción a lo que éste decida para la vida de la comunidad.
El soberano representa la voluntad y racionalidad general que lo instituyó en el cargo y al mismo tiempo representa su propia voluntad que no está sujeta a pacto alguno. Por tanto es capaz de autodeterminarse y determinar a otros en todos los órdenes.
El poder político es absoluto, conservador, proyectivo, restrictivo y correctivo, esto es que a través de la ley y la fuerza, por un lado modifica el orden de cosas para corregir y conservar el Estado, y por otro, permite hacer a los ciudadanos solo lo que no está prohibido.

III. Observaciones
            La institución de una república por la mayoría pactante y la subyugación de los que estaban en desacuerdo -representados por la noción de minoría- y de las generaciones futuras es en esencia una suma arbitrariedad, que no solo está presente en esos momentos, sino que está legítimamente vigente en la práctica política que desempeñará el soberano en el planteo hobbesiano. La objetividad e imparcialidad no se corresponden como bien podríamos pensar que debe suceder en un sistema político. Sino más bien que la imparcialidad del legislador-juez-rey-soberano solo es posible si es ejercida desde la subjetividad del agente, solo es posible asegurar que no estará teñida la decisión de favoritismo pues el que decide, portador del poder soberano, no está implicado en el marco legal. Justamente la legalidad, como sistema jurídico, es creada, puesta en existencia objetiva y materialmente, para regir a todos menos al grupo o individuo que lo hace existir. La micro garantía que le queda al pueblo es saberse que fue por contrato entre todos ceder a un determinado soberano sus derechos naturales y crear en ese otro la facultad de regir a todos. Dicha garantía se torna en el planteo de Hobbes como una especie de manto protector que recubre a la figura del soberano, y determina la obediencia natural hacia él. Esto mismo anula la posibilidad de protesta hacia el Estado, pues anula radicalmente cualquier tipo de voluntad que no sea la soberana.
            El término soberanía fue cambiando su matiz a lo largo de la historia de la praxis política y del pensamiento, pero la legitimidad de los que detentan los poderes ejecutivo y legislativo sigue recayendo sobre el voto de la mayoría, al menos en nuestra situación tempo-espacial. Sería un legítimo problema preguntarnos cuáles son las características de esa mayoría, cuáles son los rasgos comunes para conformar tal grupo, etc.


[1] El Estado político puede adoptar diferentes formas para ejercer la representatividad del pueblo, pero siempre nace de lo que Hobbes denomina pacto.

jueves, 23 de septiembre de 2010

proyecciones

Comienzo a escribir, a causa de la mala gana de estar en la clase, mezcla con sueño, y hermosa lluvia como para hacer cualquier otra cosa menos lo que estoy haciendo en este aula con una manga de estudiantes poco románticos. No es que yo conozca en persona a los que están encerados en el mismo lugar que yo, pero para no tener ganas -y de tenerlas de hacerle caso omiso- de mandar todo por donde vino y querer meterse a uno mismo en cualquier otro sitio en donde la música de fondo no sea "sociología general, o Bourdieu y Deleuze" de los que la profesora (sobre la que quiero hablarles) parlotea. Son contenidos, que según me parece, los tiene bien rumiados, la profesora digo, ella es la que sabe mucho. Igual yo no se que ando por ahí diciendo quien sabe y quien no, pero es lo que me parece.

Y ahora que quiero la lluvia y viento, sobre todo para acallar a la profesora, la de ojos claros, más bien turquesa (claros es una categoría muy amplia), no hablo de la de canas -que es profesora de filosofía de la historia, que tiene miles (su materia es interesante, pero aun no puedo definirme por cuál me parece "más" -y todas las categorías de comparación-). Y ahora que quiero lluvia, cesa, a las 11 am, y quiero que pasen ya los 55' que restan.

Durante las pausas para encausar o inventar el cause de los párrafos siguientes, escucho sobre la recepción de algún texto, y sobre detalles de autores, ediciones, fechas, traducciones, universidades, y lo que más me divierte a mi, provocando mis pausas son las interpretaciones disímiles. Y en esta jaula siguen inmiscuidos discutiendo sobre comas, detesto el rigor absurdo de la academia, y sobre todo la filosófica!

Pasan una sirenas, y seguramente lo único bueno de ellas es que se llevan mis arranques de pasiones reactivas de las cuales hable antes, quizás sin mucha necesidad; aunque si lo pensamos bien hay demasiadas cosas, se desborda el cause, como para no reaccionar. Veamos una muy simple, pero cargadísima de incentivos explosivos (aclaro que si el que lee tiene problemas en controlar su ira, tape con su mano los párrafos siguientes y obvie el ejemplo). Me encuentro en el segundo piso, y a mi derecha solo queda la buena compañera mochila que vaga conmigo, aunque su acomodo casi siempre es el más desfavorable, y a su derecha un ventanal de dos por ocho metros! por donde entra poca luz que dejan pasar las nubes cargadas de agua que parece se cansaron de mojarnos, y sobre todo, y contra lo cual la luz solar es imperiosa, una gruesísima capa de mugre pegada al vidrio del lado de afuera. Detesto no ver las gotas caer.
Sus ojos son turquesa, del turquesa que te hace especial, que cuando te mira te entiende, te ama y te enseña, y todo eso -como si fuera poco- con un perfume a pasión y una pasión como perfume.

Y como todo amor es mas proyección que realidad objetiva, forma de ver al otro que el otro mismo. Entonces, una vez que le saco todo lo que yo le di, significado, referencias, cargas que son muy mías, o de ella, a la que veo en todas pero que no es ella misma, sino mis ojos que la ven en todas las otras; si le saco decía, queda igual a las demás mujeres que nada te dicen, nada te dan, nada te generan, mujeres que aburren y que nada te generan. Y ahora que la veo bien, a la profesora digo, pienso que su dentista es malísimo.

Análogamente a lo que me sucede con la profesora de ojos turquesa es lo que me pasa con el profesor del práctico. Estuvo traduciendo ayer, y si lo hacia por ejemplo la de latín, que luego de traducir levanta la vista y esboza una sonrisa, yo sin duda alguna tengo el mejor momento del día, o para no ser tan dramática, de la siesta. Pero me cuestiono para saber si no es una cuestión de sexismo tan arraigada que se activa automáticamente. Pero lo de Verónica es humilde, es sexy y también irresistible, lo del profesor de historia de las ideas es pedante, desagradable.