Mundanos y Mundanas: ciertamente hoy me he dado cuenta de lo corta
que es la vida, de lo divertido que es escribir, de lo insegura que me siento
frente a las decisiones, de qué manera NO quiero vivir más los días y de otras
pavadas ciertamente.... Espero de mí misma, bueno nada más que mi propia vida,
mi propio mundo.
Eventualmente me
cruzo con gente que no toma a bien la frase "vivo en mi propio
mundo", pero si le damos un poco de vuelta a la cosa, considero que todos
TODOS irremediablemente afirmarían lo mismo... La cosa es que nuestras
emociones, nuestros juicios y prejuicios, nuestros valores, nuestro dinero,
nuestra forma de conseguirlo, nuestra ideología política, nuestra dedicación
para crear una política nueva o también una nueva forma de vivir hermosamente
sin política y sin dinero, que se yo, todo eso y más, mucho más (digo no puedo
elaborar la lista, invito a que pongan alguna listita aquí debajo, en los
comentarios...), decía que nuestras cosas, son solo nuestras, es decir en cada
caso o tuyas o mías. Eso de la cultura o de la sociedad o del inconsciente
colectivo creo yo que es puro invento mundano para sugestionarnos a pensar-hablar-sentir-actuar-analizar-desear-soñar
como todos.
Analicemos con un ejemplo la cosa:
Los sujetadores: en la mitad del mundo, groseramente hablando
claro, es completamente legítimo y hasta necesario que las mujeres lo lleven, y,
como casi todas las cosas que creemos que “son así sin más, sin vueltas, ni
cambios”, cómicamente sucede que la otra mitad desprecia su existencia. Las mitad
de las mujeres del mundo llevan sus tetas colgando, frescas, exhibidas, o como
quieras describir esa práctica, y la otra mitad resguardadas, acomodadas,
sostenidas, o colocadas en una vitrina de algodón para su mejor exhibición. Lo
que yo veo es que en ambos hemisferios hay exhibición, más natural-primitivo o más
artificial-moderno, pero al fin algo ineludible común: tener tetas, y de allí
todo un mundo, un horizonte de comprensión de eso que se da.
Se me ocurre dejarles algo muy interesante que hace tiempo salió
pero lo comparto pues lo amerita completamente: http://acapulco70.com/mis-tetas-y-yo/ Insisto, es íntegramente interesante.
Una cosita más: el problema que yo veo aquí es que tenemos DOS versiones acerca de cómo portar nuestro cuerpo, o más precisamente nuestras tetas, y ¿qué pasa cuando dos opuestos se encuentran? Bueno pongámoslo así: para que haya fútbol tiene que haber por lo menos dos contrarios, si hay más se enfrentarán mutuamente de a dos grupos hasta que quede solo uno. TRADUCCIÓN: esa estrategia nos lleva a la cosa mundana esta de rebatirnos constantemente por alguna cosilla, y lo hacemos o para divertirnos, "sanamente" pensamos sobre ello, o para naturalizar la forma de vivir gobernando-a-los-demás, o bueno, siendo-gobernados ... Por suerte casi ni tetas tengo y no me gusta el fútbol!
Brindo por la libertad en la acepción más animal!
Quiero agregar algo inmensamente maravilloso: No hay que tener miedo de las paradojas. Soy muy franco a este respecto, cuando la gente me pregunta: “¿Qué debemos hacer?”, respondo que no lo sé. Es mucho más modesto lo que trato de hacer, se trata sólo de subrayar que los antagonismos, por utilizar este término rimbombante, del actual sistema global, antagonismos económicos, éticos, culturales, no podrán ser resueltos en el seno del sistema mismo. Creo que esto es lo único que podemos hacer en la época que Fukuyama ha calificado de “final de la historia”, subrayar esos antagonismos. Advertir, por ejemplo, el peligro de una desublimación represiva, lo que Adorno llamó el peligroso acuerdo entre el superego y el ello, notable en ciertas posturas aparentemente marginales, en las consecuencias de una manera determinada de interpretar a Deleuze o a Derrida, en esa voluntad de romper todos los límites. Y pienso, por ejemplo, en la locura de esas pequeñas comunidades norteamericanas políticamente correctas en las que se está discutiendo el tema de la necrofilia. De la misma manera que tú firmas un documento por el que donas tus órganos tras la muerte, también podrías firmar un documento mediante el que entregaras tu cuerpo para ser utilizado sexualmente por algún necrófilo cuando mueras, si eres joven y atractivo. El sistema permite ese tipo de discusiones. No hay que olvidar que en EE.UU. se puede utilizar la tortura con el fin de obtener información en relación con el terrorismo. Yo quiero vivir en una sociedad donde la tortura no sea posible, porque es algo totalmente inaceptable. En una sociedad en la que no se permita ni siquiera discutir el tema de si debemos o no legalizar la tortura, donde el hecho de que alguien lo proponga lo descalifique automáticamente. Esta permisividad radical del todo vale lleva a lo que pasó hace tres años en Nueva York, cuando unos círculos extremistas se dedicaban a cortar su pene por la mitad, para poder tenerlo doble, lo hicieron casi doscientas personas, imagínese los problemas para orinar, el dolor, porque el pene no se puede reconstituir...
ResponderEliminar”La paradoja en esta sociedad (en la norteamericana, especialmente) es que si miras durante mucho rato a una mujer puedes ser acusado de acoso sexual. Si por ejemplo haces deconstrucción o “cultural studies” está muy bien, pero Lenin, ah, eso es tabú, puedes llegar a desaparecer de las librerías. En relación con la democracia, he de decir que no debemos ser tan fetichistas a la hora de utilizar el término “democracia”, porque cualquier cuestionamiento de ésta puede ser fácilmente considerado como antidemocrático. La pregunta que pretendo responder en mis libros es la siguiente: ¿qué significa hoy en día la democracia?, ¿cómo funciona? No debemos tener miedo de hacer estas preguntas. Yo no estoy de acuerdo con esa idea derridiana de la “democracia por venir”, porque da la impresión de ser algo siempre inalcanzable, como si lo que tenemos de forma actual fuera un fracaso en relación con lo que podría ser. Está introduciendo una fórmula kantiana, la de la injunción ética, incondicional, aludiendo a lo que siempre está por llegar, a lo que nunca puede ser realizado. Para mí el principal problema de todo eso es que disuelve cualquier acción política en una suerte de proceso infinito que nunca se acaba ni se cumple. El problema es que Derrida y sus seguidores no han entendido algo que Trotsky tenía muy claro, y es que la revolución no significa felicidad. Debemos fijarnos en lo que está ahí presente, tenemos que actuar más sobre lo que de hecho hay y tenemos. Yo no deseo, como ellos, abandonar la noción metafísica de verdad.
en: http://libroscolgados.blogspot.com.ar/2009/06/entrevista-slavoj-zizek-el.html