Para hablar de sociedad hay que tener presente que es la construcción de un pueblo. Este determina que será de la sociedad donde se desarrollen las posteriores generaciones.
Un sujeto que es “arrojado” a una sociedad determinada desde su nacimiento, solo le queda desarrollarse dentro de esta, hasta tener capacidades necesarias para producir cambios de forma deliberada y consciente en ella, y quizás más importante en el mismo, transformr lo que la sociedad determinó en el. El ideal es que todos los sujetos llevan a cabo esta acción, para que el progreso de la sociedad este asegurado, y este direccionado hacia lo mejor. (Aquí habría que analizar que es “mejor”, que como ese no es el fin, y sin dicha explicación mi punto se comprenderá de todas formas, se pasara por alto.)
La sociedad -esta que hacemos todos- forma sujetos que pocas intenciones, y menos aun acciones, form tan bien a los individuos que éstos ya no saben como hacerse a si mismos, y se dejan tal como los hicieron. Se escucha todos los días por la calle, en la facultad, en la oficina o en el colectivo a la gente -a la mismísima gete que hace día a día que esta sociedad sea lo que es, y entiéndase por “hacer” toda acción o inacción- quejándose de cómo estamos, y para donde vamos si seguimos así, criticando a los jóvenes, a los político, a los docentes, a los planes trabajar, a piqueteros, al jefe -parece que nadie se salva excepto el mismo criticador. A ese, al “criticador” que nada hace, le pregunto yo ahora: ¿no pensó nunca que Ud. puede ser el objeto al cual otro “criticador” dirige las mismas palabras que Ud. pronuncia? ¿No pensó en todo el tiempo que pierde en señalar a “los culpables”?
(Obviamente Ud. lector dirá “que loca ésta que critica lo que justamente está haciendo!”. Le diré a Ud. –si es que se le paso por la cabeza ese pensamiento- que una vez hecha mi critica –con la única intención de estimular y no de reprender- me queda solo actuar, y mi tiempo no perderé en seguir criticando. Pero tengo que señalar que el usar palabras es una de las cosas que más me gusta hacer, y seguiré también en ello.)
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Escribas del mundo: me alegra su apetito deconstructivo! (Solo eso quería decirles.)