jueves, 14 de enero de 2010

El sistema/1

La división del trabajo, la especialización en cada disciplina, la división de los poderes, son analogías de la división del ser humano. Ahora es un raro el que dice lo que piensa, y hace lo que dice. Para ser sutil, digo que es un mal de la época. A lo que llamamos ser humano en la contemporaneidad, es una mezcla de reuniones, almohadas y trabajo. En las primeras deja las palabras, en las segundas las ideas y en el último los actos. Ser eternamente disociado.
¿En qué momento empezamos a ser tres seres en paquete de uno? Este tema siempre me lleva a pensar en los militares, y que también es el sistema el que está preparado para dividir en lugar de juntar. Separados es más dificil ganar, somos débiles, y hasta a veces cortos de ideas (esto ya no los enseñó la historia).
A mi me gusta sentarme a leer a un uruguayo que me parece escribe hermoso, Eduardo se llama, Galeano se apellida. Escribió una vez: Divorcios.
"Un sistema de desvínculos: para que los callados no se hagan preguntones, para que los opinados no se vuelvan opinadores. Para que no se junten los solos ni junte el alma sus pedazos.
El sistema divorcia la emoción y el pensamiento, como divorcia el sexo y el amor, la vida íntima y la vida pública, el pasado y el presente. Si el pasado no tiene nada que decir al presente, la historia puede quedarse dormida, sin molestar, en el ropero donde el sistema guarda sus viejos disfraces.
El sistema nos vacía la memoria, o nos llena la memoria de basura, y así nos enseña a repetir la historia en lugar de hacerla. Las tragedias se repiten como farsas,anunciaba la célebre profecía. Pero entre nosotros, espeor; las tragedias se repiten como tragedias."
A mí estas cosas me dejan con algo feo dentro de pecho. Pero es más feo lo que me dejan los que hablan y no concluyen en la acción. De hablar y nada más, bien nos enseñó la prensa. Que desvirtua todo lo que ve, dice lo que sabe que no es cierto, se prostituye al mejor postor, y siempre los que sufren las tragedias son los mismos.
Nunca entendí a los pueblos que viven para ser cagados, deudores, charlatanes, crédulos y pasivos.

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Escribas del mundo: me alegra su apetito deconstructivo! (Solo eso quería decirles.)