La realidad la aceptamos como nos parece que es, y es como nos parece de acuerdo al modelo a través del cual percibimos y aceptamos lo “real”. Me parece más acertado y crítico distinguir el hecho de la lectura que hacemos de mismo. El riesgo que se corre al no distinguir mi realidad o lectura o percepción de lo que sucede fuera de mi, es que naturalicemos el modelo, como la única, acertada e inalterable forma de ver el mundo.
De acuerdo a cómo concibamos el mundo es que actuaremos sobre éste. Si pensamos que los políticos son los responsables de nuestra realidad, esperaremos que ellos la vuelvan a modificar, cayendo en un círculo vicioso. Podemos verlo desde otra forma, y sostener que los responsables somos todos los mayores de de pongamos 18 años, que somos los que participamos activamente en política. O decir que es mala suerte, o que las cosas son así no más. O que todo es consecuencia de la globalización o remontarnos al descubrimiento y conquista de América. Y la lista de interpretaciones seguiría al infinito.
Nuestra realidad termina siendo una construcción, que obviamente la realiza cada uno, desde su cosmovisión hace la realidad. O al menos eso es lo ideal, que cada uno conforme su propio modelo de acuerdo a su forma de vida, valores, utilidad, expectativas, etc. Si no somos conscientes de nuestra labor, nos terminan metiendo en la cabeza un modelo cualquiera, con un fin específicamente extraño a uno mismo. Claro está que de esto ya hablaban Marx, Nietzsche, Kant y otros.
Ser libre implica tener capacidad de elección del propio destino. Solo pensando y creando desde nosotros, desde lo propio, seremos libres. Como latinoamericanos que somos considero que nunca lo fuimos, y solo quizás alguna vez lo seremos, pero no si seguimos así.
Estrictamente hablando, no creo en la libertad. Es un invento conceptual para hacer más agradable la vida y las relaciones de poder. Es un invento util, como tantos otros. Solo que hay muchas personas que no lo ven de esa forma, y no recrimino, para nada, solo pensamos, hacemos y tenemos discursos diferentes.
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Escribas del mundo: me alegra su apetito deconstructivo! (Solo eso quería decirles.)