jueves, 2 de septiembre de 2010

sin título II

En vez de corbata lucía un ramillete de violetas estampadas en seda, despampanante y sumamente inquieta. Retenida por el semáforo en verde para los automóviles, encendió un cigarrillo e inhaló placenteramente. Verde para el peatón, levantó la mirada hasta llegar a la esquina enfrente. Para yo allí, viéndomela venir, sentía ya su perfume, Kenzo dulcísimo que combinaba con sus besos. Sosteniendo su cigarrera yo, ella con ademán de sorpresa retira un libro envuelto en papel madera para luego intercambiar los objetos que sostenía cada una. Feliz martes dice. Siempre tenía excusas para enamorarme.

1 comentario:

  1. Este me encanta. Creo que desde que leia siempre tu blog es la primera vez en mucho tiempo que me animo a firmar. Segui escribiendo, segui haciendolo.

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Escribas del mundo: me alegra su apetito deconstructivo! (Solo eso quería decirles.)