Crecimos?*
1.- Los griegos tomaban a la política como el orden natural y el orden social, como la búsqueda del bien común y la felicidad del hombre. La política resulta ser el instrumento material, un medio para llegar a óptimos sociales, para lograr el bien común, por lo que debe contribuir al desarrollo de la sociedad.
La característica recién mencionada es justamente la que hoy en día no se cumple. La gran mayoría de las personas que se encargan de la política del país tienen jerárquicamente en primer lugar, como prioridad, el bienestar propio y su felicidad individual, inclusive sin tener en cuenta las consecuencias de sus actos ilícitos.
Los dirigentes de nuestro país, en general, no llevan a cabo una política objetiva, buscando siempre el bien de los habitantes; sino que más bien sus decisiones benefician a una parte muy selecta de argentinos; a veces, inclusive, los beneficiados son extranjeros.
Aunque no todos los políticos siguen esta conducta, considero que esta actitud, no ayuda para que el país progrese, ni que los índices de analfabetismo, de pobreza, de desnutrición y mortalidad infantil disminuyan de forma acelerada. Este tipo de acciones que llevan a cabo nuestros propios dirigentes, a los que el pueblo eligió para que nos representen, demuestra el poco interés, la falta de patriotismo y los “valores” de los actuales políticos. “Actuales” porque consideramos que los argentinos estamos a tiempo para provocar un cambio. Un cambio radical. Debemos tener memoria, para no volver a cometer los mismos errores cada vez que entramos al “cuarto oscuro”. Si aprendemos a ver y escuchar lo que dicen y hacen los políticos y los candidatos, sabríamos elegir y por ende votar mejor, para hacer que el país este en mejores manos.
2.- En las democracias actuales, el poder, está en manos de los grandes terratenientes, de dueños de empresas, de personas adineradas, aunque estas no pertenezcan directamente a las instituciones de poder o de toma de decisiones. Considero que esto es así porque, estos apoyan económicamente a quienes se postulan para algún cargo electivo, y una vez que estos llegan al cargo (ya sea del poder ejecutivo o del poder legislativo) las decisiones que toman benefician directa o indirectamente a los que financiaron su campaña.
Cuando digo “tomar decisiones” hago referencia a botar para que se implemente o no determinada ley, o para que se reforme alguna existente, tomar decisiones que compete únicamente al presidente o al vice-presidente, etc.
También se puede dar una situación donde el candidato y la persona que financia la campaña es la misma. Generalmente sucede esto cuando el sujeto ya estuvo ejerciendo un cargo dentro del gobierno, donde la mayoría de los políticos se enriquecen ilícitamente, acrecentando sus arcas y adquiriendo el capital necesario para sustentar los gastos promoción. En este caso es una misma persona la dueña del capital (económico) y a la que se relaciona directamente con las instituciones del gobierno dónde se toman decisiones.
Hoy en día, en la Argentina, es necesario contar con mucho dinero para llevar a cabo la campaña. Ya lo ganado por el número de votos, no es suficiente. Los partidos para resultar electos utilizan más de lo que tienen. Sucede esto así porque para resultar electos es necesario comprar los votos. Es decir, dar algo a cambio para recibir o al menos “asegurar” el voto de esa persona. Y cada vez las exigencias de dichos son más grandes. Por lo tanto los candidatos y sus respectivos partidos necesitan cada vez más fondos. Estos son otorgados de forma interesada por quienes luego serán favorecidos mediante las políticas de Estado.
Vemos que hoy en día generalmente las decisiones de gobierno se encuentran influenciadas por personas con dinero. Hay muchos intereses de por medio. La política como capacidad de arribar o conquistar el bien común, pasa de ser objetiva a ser pura y exclusivamente subjetiva y beneficiaria de unos pocos.
Consideo por lo tanto que el poder adquisitivo, el capital del cual dispone una persona es fuente de poder. Es decir, el dinero da poder a quien lo posea.
3.-Para Aristóteles el título poder de un gobernante está en el respeto a las leyes. Basar el poder político en las leyes es legitimar el poder en la historia social.
Hoy en día los gobernantes no son los más interesados en respetar las leyes. Pero si están dispuestos a poner personal para que trate de controlar dichas leyes, para que haga respetar a los otros las leyes; no siempre con los mejores procedimientos, ni la mayor lealtad a la justicia, pero siempre salen ganando, si es que se puede llamar así a este accionar.
Tal vez no poseen autoridad para hacer respetar las leyes, pero disponen del poder necesario para aplicar sanciones, disponen de la coacción, de la fuerza (policial, militar, etc.) para cuando controlar el respeto hacia la ley sea demasiado complicado.
Doy por hecho que a una sociedad en las que las leyes se las cumplen a través de coimas no le resulta tener una política de este tipo. En la que ya hoy en día pareciera que todo lo que viene del gobierno es malo, y la gente no quiere responder a esto.
4.-Cuando el imperio comienza a adoptar instrumentos y recursos que atacan directamente las bases materiales y sociales del poder, determina el inicio de la descomposición (desfragmentación) y la deslegitimación del poder.
El poder imperial, cada vez más centralizado y autoritario, para mantenerlo, comenzó a utilizar desproporcionadamente los recursos sociales, por ejemplo extremar el cobro de impuestos o tributos. Pero esto se tornaba cada vez más inefectivo, acrecentando la deslegitimación de la administración del poder, provocando una ruptura desde adentro da la estructura social.
Así el poder fue pasando de una concepción e instrumentación centralizada del mismo, a una adquisición y fortalecimiento de los poderes locales. Surgiendo así el sistema feudal, dónde el poder está en mano del Señor Feudal, sea este aristócrata, militar, religioso o noble.
Actualmente vemos que el Estado pierde poder y este va a parar a las manos de los gremios que, como también los medios de comunicación, son capaces de formar opinión, organizar o desorganizar, armar o desarmar una revolución, un levantamiento ideológico, donde las personas se puedan expresar contra o a favor del dirigente de turno. Otros factores que adquieren poder cuando el central se desequilibra, pueden ser: otro dirigentes, del mismo o distinto partido, en la relación Estado-Provincia, adquiriría poder el gobierno provincial, lo mismo pasaría dentro de la relación Provincia-Municipio, el poder económico, militar y financiero actualmente son fuerzas que concentran mucho poder, principalmente el primero. En nuestro país vimos qué puede hacer el poder militar, hoy en día aunque no es tan fuerte y organizado, en otros países si lo es, y es el caso de Estados Unidos que hace unos años está usando tanto el poder político como el militar para hacer lo que está haciendo en medio oriente. Desde el punto de vista del poder financiero, considero que este reside en grandes bancos que prestan grandes cantidades de dinero y luego cobran tarifas (intereses) muy altos, influenciando en le política del país. Esto lo vimos en la Argentina con su relación con el FMI o el Banco Mundial.
5.- En las últimas décadas surgió un fenómeno llamado “clientelismo político”. Para entender esto hay que tener en cuenta los conceptos de clientes, compra y venta.
Ocurre desde que los candidatos comenzaron a “invertir”, es decir, “regalan” recursos, ya sea dinero, bolsas de comida, materiales de construcción, ticket para cambiar por combustible o productos en determinado supermercado, y últimamente cada vez son más las exigencias de los “clientes”, para quedar satisfechos exigen mejores productos, más dinero, puestos de trabajo, la solución de determinado trámite o arreglo político, etc. Todo esto es lo que pagan nuestros dirigentes para comprar el voto de los habitantes.
Generalmente se ve esta tendencia con respecto a las clases más carenciadas. Los partidos manipulan sus necesidades para ganarse el voto. Pero con el tiempo los clientes comenzaron a “vender” su voto cada vez más caro. Los partidos más fuertes son los que llevan a cabo esta actividad, al menos a mayor escala que otros.
En el feudalismo la relación entre el señor feudal y el vasallaje, era esencialmente como un “clientelismo político”. El vasallaje, constituido por un grupo de individuos generalmente numeroso, rendía tributo, pagaba impuestos, cumplía las órdenes del señor feudal, etc. A cambio de que este le proporcionara seguridad.
Analizando la situación actual vemos como la historia se repite. Es decir no se puede decir que el sistema feudal quedo en el pasado, ya que hoy en día también se ve esto en las relaciones entre gobernantes y gobernados. Hay que tener en cuenta que este fenómeno no se aplica en todos los casos. Hay argentinos que no se “dejan comprar” y verdaderamente eligen a sus representantes. Para nuestra fortuna estos cada vez son más.
6.- El gobernante hoy en día no busca el bien común, sus decisiones benefician a unos pocos. El bienestar del pueblo no es su máxima preocupación, no es su objetivo final. Vemos como hoy en día la justicia ya no es justa. Solo algunos cumplen condenas en relación a la falta contra la ley. Muchos otros no cumplen las leyes y sin embargo no son castigados. El rigor está de lado. El peso de la Ley cae sobre algunos solamente. Una de las faltas que es muy común en nuestros gobernantes es la corrupción, más específicamente el enriquecimiento ilícito. Esto perjudica directamente al pueblo. Porque se le quitan los recursos, se roba a los habitantes.
Los que roban al Estado (al pueblo, a la gente) evitan que ese dinero se invirtiera en políticas sociales, para mejorar y ayudar a los más necesitados de nuestro país. Es decir, la mayoría de nuestros dirigentes políticos se preocupan más por si mismo que por el pueblo.
7.-A partir de la necesidad, que tiene una sociedad, de modelar un cierto orden social, surgen dos perspectivas opuestas para lograrlo. Por un lado, las teorías de la cohesión parten de una concepción del hombre que suponen posibles los consensos sociales a partir de contratos voluntarios entre individuos y grupos sociales. Por otro lado, las teorías de la coerción implican una idea del individuo caracterizado como egoísta y maximizador de su propio interés, por lo que prevalece el conflicto de interés sobre el consenso social. El punto en común es que la constitución del orden social es una cuestión política, por ende, la condición de posibilidades es la consecución de poder.
Para establecer y garantizar el consenso o solucionar el conflicto es necesario el poder. Los que apoyan el consenso sostienen que la mejor herramienta o instrumento para ejercer el poder es la conformación de un aparato legislativo capas de proporcionar el escenario para la disputa del conflicto. Los teóricos del conflicto, por su parte, sostienen que la mejor forma es la instauración coercitiva y autoritaria del orden social. La sociedad aceptará esta forma como la más práctica con respecto a la búsqueda de la solución de los conflictos. Esto es lo que hará posible la existencia y reproducción de la sociedad.
8.- Maquiavelo otorga gran importancia al poder político. Sostiene que este debe residir exclusivamente en el soberano, a su vez en este se debe concentrar el poder absoluto. En otras palabras el Estado es el soberano.
Maquiavelo sentencia que el dirigente (sea rey, emperador, señor feudal, etc.) debe ser eficaz en su acción de gobierno, para conseguir el apoyo social y legitimar su poder. La política es, entonces, un instrumento que se sirve y explota las virtudes y vicios de la época, de la sociedad.
La política es un fin en si misma. El fin del poder es la absoluta concentración del poder. La inmoralidad no existe en este sistema, ya que todos los medios son permitidos para llevar a cabo las políticas que son provechosas para la mayoría, por esto Maquiavelo devela que son instrumentos para adquirir ese poder la astucia, la fuerza, la intriga, el doble discurso, y la demagogia.
La legitimidad del poder del gobernante esta fundada en las decisiones de gobierno y el éxito de las mismas. La conformidad de los ciudadanos otorga legitimidad, aunque esta conformidad solo se logre por medios controversiales. Teniendo en cuenta que el gobernante está más allá de la ley, porque en si el mismo es la ley, la acción de gobierno si así lo requiere puede estar por afuera de la ley. Con Maquiavelo surge la concepción de “el fin justifica los medios”, y si para mantener el poder es necesario no respetar las normas el gobernante puede y debe hacer eso. Maquiavelo comprende y justifica todas las formas de licencia, grandes desigualdades de riqueza y poder, la destrucción de la paz y la justicia, el desarrollo de la ambición desordenada, la desunión, la ilegalidad, la deshonestidad y el desprecio por la religión.
Parece que, aunque sea inmoral, muchas de estas ideas, de valores hoy en día están vigentes. Para llegar al poder se utiliza el clientelismo político; en los discursos se dice lo que la gente quiere oír simplemente, pero no se busca llevar a la práctica lo que se prometió; existe una gran desigualdad social en nuestro país, etc.
Pero el poder no se encuentra concentrado en el soberano (presidente) si no más bien está disgregado. El poder económico pertenece a una franja da la población, el poder que poseen los medios cada vez es más sólido, el poder político está en manos de un conjunto de personas, pertenecientes a los tres poderes, pero más específicamente al poder ejecutivo, ya sea en el orden estatal, provincial o municipal.
9.- Hobbes sostiene una concepción política puramente individualista. El punto de partida es que el poder entendido como capacidad de influir en los individuos y los recursos sociales, pertenece precisamente a quienes van a ser influidos.
A medida que la sociedad, sus relaciones y formas para llegar a un acuerdo se complejizan, surge la necesidad de otorgar el poder del orden a un soberano, a este se le delegará el poder que pertenece a la sociedad, con el fin de lograr una mejor y más práctica administración de los problemas sociales. Para legitimar el poder del soberano y para que este siga ejerciendo como tal, debe cumplir con la voluntad del pueblo, porque a la sociedad sigue perteneciendo el poder solo que esta delegó esa actividad a una persona (soberano, o rey) o a una asamblea. Es decir, el ciudadano transfirió su poder y derecho de gobernarse a si mismo a otra entidad.
La sociedad, según Hobbes, tiene como fin la preservación de la seguridad individual. Por lo tanto el poder del Estado y la autoridad del derecho se justifican en tanto contribuyen a la seguridad de las personas. La sociedad una vez que delega su poder no tiene más derecho para reclamar, excepto que el portador, el delegado del poder social no cumpla correctamente su función (garantizar las seguridades individuales en la búsqueda de beneficios propios).
Los ciudadanos, por su parte, acuerdan no admitir la agresión entre individuos de la misma sociedad para conseguir sus propios beneficios. Cuando depositan su poder en un soberano este tiene que asegurar también que esta norma siga cumpliéndose. Mientras este cumpla con esos dos cometidos, el poder será absoluto y residirá en el soberano. Esto implica al Estado como forma superior a la sociedad. El Estado contiene, administra el poder político que es absoluto, autoritario. Por lo tanto el poder político es monopolio del Estado.
En nuestro país podemos nombrar muchos gobiernos que aplicaron estas ideas totalitarias. Pero los más significativos son los gobiernos de factos. Estos surgen por la falta de control a las actividades individuales. Entre as décadas del 30 y del 70 los militares y los ciudadanos tomaron el poder dada la situación político-social que se estaba viviendo. Anteriormente las fuerzas de protección nacional habían llevado a cabo numerosos golpes de Estado, con la consecuente toma del poder, dada la inefectividad del gobernante de turno.
Pero también si analizamos todas las presidencias notaremos un poco de estas características totalitarias, tal vez en diferentes aspectos pero siempre presentes.
10.- Dentro del sistema capitalista existe una interrelación entre poder-economía-política. La política es la forma de obtener y ejercer poder dentro de las sociedades democráticas. Estas cuentan con métodos o herramientas de elección de gobernantes. Los candidatos deben cumplir ciertos requisitos para lanzarse a la candidatura. Esta representa la forma democrática de ingresar a la participación política desde adentro de las instituciones de toma de decisiones. Una vez que se obtiene el poder hay que gobernar y para gobernar hay que mantener el poder, es decir, que por lo tanto el poder como la política dependen uno del otro.
Recapitulando, para gobernar hay que aplicar medidas, tomar decisiones. Esto corresponde a lo que se llama políticas de Estado. Una parte de este conjunto de decisiones se relaciona con el ámbito económico. El presidente es la persona que toma las decisiones más fuertes con respecto a muchos interese del país, pero existen también los ministros, que se relacionan con el presidente, y que todos forman parte del sistema, del orden social.
Es decir la relación directa seria la siguiente: por medio de la actividad política se accede al poder, y una vez obtenido este el soberano debe tomar decisiones en todas las esferas de la vida en sociedad (educación, salud, protección, economía, relaciones exteriores, etc.).
11.- Arendt propone que el verdadero poder debe residir en la comunicación y el disenso. Es decir, horizontaliza el poder y lo sitúa en las interacciones sociales a partir del debate y el libre pensamiento. A su vez, la delegación del poder en el gobierno está condicionada a que este no se apropie del poder absoluto y al respecto por la diferencia y el estado de deliberación.
Las concepciones filosófico-sociales cuestionan el estado de modernidad. Postulan que la modernidad no ha desarrollado todas sus potencialidades y que su crisis es temporal, o postulan la crisis definitiva de la modernidad y que sitúa la época actual en la posmodernidad.
Algunos de los ejes básicos de la frontera entre la modernidad y la posmodernidad son, en términos filosóficos, la cuestión de la razón y, en términos sociopolíticos, el tema del poder.
12.- La idea central de Foucault es que el poder es la forma de la dominación y esta es, a su vez, la constante en la historia del mundo, más allá de los regímenes políticos y los sistemas económicos. Es decir esta dominación se realizó y se realiza, desde el control de los individuos y su clasificación en términos de criterios de normalidad/anormalidad que son determinaciones históricas.
Para Foucault la posibilidad de control social está en la capacidad de concentrar poder. Este se ejerce en las relaciones cotidianas y sus fuentes de legitimidad son el saber y el secreto.
13.- El sistema de gobierno que fundamenta Locke en su teoría social es el Liberalismo. Este implica una egregación de poderes individuales, tiende a situar el poder en la voluntad y en la racionalidad individual. Solo cuando la concentración de poder se realiza legal e institucionalmente como la síntesis de las morales individuales, la utilización del poder es viable, es decir es racional.
Locke afirma que el poder pertenece al conjunto de individuos que componen la sociedad. Esos individuos son sujetos de dos principios inalienables: libertad y derechos. Para Locke la satisfacción individual de las necesidades privadas era la condición de posibilidad de la sociedad si ésta iba a ser entendida a partir del consenso.
14.- En la modernidad el punto del poder no es la fuente de legitimidad, sino a quien realmente sirve y/o a quien manipula. El pluralismo se centra en la morfología y el funcionamiento del aparato gubernamental más que en los mecanismos del poder.
Las decisiones se toman de manera pragmática y sobre la base de los acontecimientos cotidianos, no sobre la teoría.
La crisis del poder absoluto deviene en pasar de un sistema democrático a un sistema de gobierno totalitario. Es decir, los poderes están divididos, esto impide la posibilidad de tomar decisiones de forma arbitraria. En una sociedad de economía desarrollada existe una movilidad social que impide la concentración del poder político. Para el pluralismo lo que determina el poder son las relaciones horizontales y no las relaciones jerárquicas. El poder se determina por la posición dentro del grupo estructurado.
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*(título anexado por mi yo actual)
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